La Transfiguración / Las 9 Estaciones
NO ESTACION
Los primeros esbozos, las búsquedas…
Del garabato al retrato
Los dibujos de mamá.
Los dibujos escolares, los dibujos en los márgenes, en las cartas, en los papeles comunes, los tamaños sin importancia.
Figurando y transfigurando, pero siempre jugando.
PRIMERA ESTACION (1974 en adelante)
Primera exposición. Primera Transfiguración.
Aquí los dibujos son en lapiz, claroscureados, bien dibujados para lograr un impacto por realización.
Retratos de seres imaginarios, alados, que se presentan serenos con su misterio, esperando ser interpretados y reconocidos.
SEGUNDA ESTACION
La vida empuja, el tiempo se acelera, y es necesario desordenar un poco el camino. El dibujo se rompe un poco y se experimenta con la tinta, que se escurre, y el trazo se vuelve: “la vital línea diagonal”, según alguien creyó ver. Escenas imaginarias, incompletas, de mundos que vislumbramos lateralmente, algunos combates, persecuciones y juegos entre aquellos primeros seres.
TERCERA ESTACION (“Caperucita Punk”)
Se siente nostalgia de la primera Estación y se vuelve al dibujo compacto, las líneas se juntan y cierran filas para defenderse. Una historia de amor, de claroscuros, de encuentro y desencuentro. El hombre y la mujer en un bosque se buscan.
Luego se reflexiona sobre lo hecho y para abrir un poco el camino, la pluma reemplaza al lápiz y guía la mano hacia caminos menos seguros, registrando el día a día, los momentos de luz y los de sombra.
CUARTA ESTACION (1983)
Pero la vida continúa empujando, aunque democráticamente, y hay que salir a la calle.
La tinta requiere el pincel, escurrirse y agrandarse, son los dibujos urbanos de la década del 80, que dicen: “Seremos tan felices en Buenos Aires”, dibujos de fiestas, de encuentros, de vernissages, de restaurantes. Los murales y telones.
Del papel a la tela y viceversa.
QUINTA ESTACION (1983-1990)
Pese a la democracia, la vida se presenta como un rompecabezas y los dibujos se vuelven rompecabezas y las cabezas se rompen, se fragmentan, se transfiguran, pero todavía parecen cabezas.
SEXTA ESTACION
Los retratos se vuelven imaginarios, construidos con los restos o fragmentos de los rompecabezas. Ya no se parecen a los retratos, pero todavía piensan.
Demasiado vértigo. Los dibujos se pierden conceptualmente y literalmente.
SEPTIMA ESTACION 1990/2000
Un intento por recomponer el Universo fragmentado, propone un breve interludio, donde el lápiz sedoso y acariciante da una tregua a la búsqueda y produce algunas escenas metafísicas, oníricas, ritualistas.
La tinta descansa por un momento ¿Volverá?
OCTAVA ESTACION (2000 / 2007)
Los dibujos se agrupan queriendo ser Libro de Artista y así trascurren estos años, más intimistas, más tranquilos, más silenciosos, contenidos por páginas anilladas.
NOVENA ESTACION (2007 en adelante)
Luego del reposo, la necesidad de volver a sentir y expresar, a colorear, a desanillar, a agrandar y enmarcar.
Comienzan a aparecer líneas de energía que recorren el cuerpo, las manos, el cerebro.
Left and right. Estalla el color con los crayones infantiles, que recorren las manos, las cabezas, los cuerpos todos.
Río de vida, Árbol de vida, “l´ instant fatale”, en donde de repente se nos revela el misterio del mandato vital, las instrucciones que recibimos al nacer, y que creíamos desaparecidas. Un ovillo de líneas desenrollado.
Y continuamos viviendo y transfigurando…
Luis Pereyra
Agosto 2008
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